BULLYING
Los episodios de intimidación y acoso por parte de los “bravucones/as" o "líderes" de clase han sido, desgraciadamente, una constante en la historia.
En la actualidad, la psicología y la pedagogía muestran su preocupación por los crecientes casos de este fenómeno al que ya se le ha acuñado una denominación: bullying. Este término deriva de la palabra bully, que significa “abusón/abusona” o “matón/matona” en inglés. Fue el psicólogo sueco Dan Olweus quien comenzó a investigar sobre el tema, en el año 1973, en la Universidad de Bergen.
El 3,5% del alumnado europeo de entre 9 y 18 años se confiesa agresor y el 6,5% víctima de los ataques de sus "colegas" del colegio. Así lo revelan los datos que recoge la publicación Tackling Violence in School: The European Approach, que analiza el grado de violencia escolar que sufre actualmente Europa.
Cuando nos referimos al bullying no se trata de simples riñas entre dos personas. En las disputas interpersonales existe cierto “equilibrio” de fuerzas; algo inexistente en los casos de bullying, donde es un grupo el que intimida a un/a compañero/a, en muchas ocasiones con el beneplácito o con la indiferencia del resto de la clase. El grupo observador presencia las agresiones a la víctima, a veces presa de un miedo que le impide actuar o denunciar. Sus componentes se convierten en cómplices y víctimas secundarias al mismo tiempo, ya que para quien abusa siempre es importante tener “público” alrededor.
La figura del “acosador/a” la conforman estudiantes que pretenden ser "populares", que intentan imponerse al resto a través del miedo. Que sienten que se "engrandecen" al humillar a otras personas. Detrás de esa imagen, generalmente, se esconden problemas en otros aspectos de su vida, como pueden ser la familia, las relaciones sociales o los estudios. Pueden sentir que no se les presta suficiente atención y pretenden conseguir sus objetivos adoptando una actitud de fuerza y dominación.
Aunque en casos límite se agrede físicamente (empujar, pegar, robar u obligar a hacer algo que no se quiere hacer), la intimidación suele ser muchas veces verbal (imponer apodos relacionados a alguna característica física o burlarse de alguien). El bullying se trata principalmente de manifestaciones de violencia psicológica a través del acoso grupal que pretenden romper el equilibrio y la estabilidad psíquica de la víctima.
Tener alguna diferencia física, o pertenecer a alguna minoría; cualquiera puede ser el pretexto para que una persona sea intimidada. También el silencio o la indiferencia premeditada son dañinas: negarle la palabra a algún/a compañero/a o difundir mentiras sobre su persona provocan sobre la víctima un aislamiento y rechazo social. Y, en demasiadas ocasiones, una baja autoestima, que le impide salir de esa situación y que, en casos extremos, puede llegar hasta el suicidio. No obstante, en la adolescencia la conducta suicida no siempre tiene la intención final de causarse la muerte. Autolesionarse puede servir como llamada de atención o generar sentimientos de culpa en el entorno.
El caso de Jokin puso el bullying en la agenda de la actualidad informativa. El 21 de septiembre de 2004, Jokin Zeberio, de 14 años, estudiante de cuarto de ESO de Hondarribia, se suicidó arrojándose desde las murallas de su pueblo, supuestamente después de padecer agresiones psíquicas, incluso físicas, por parte de quienes antes eran sus amigos/as. El instituto expulsó a ocho estudiantes de clase de Jokin; el grupo de presuntos agresores.
La violencia en las aulas no se limita al ámbito del alumnado.. El profesorado también es objeto de humillación y acoso. Además de la facilidad con la que el alumnado accede a ordenadores o teléfonos móviles, nace el ciberbullying: la violencia escolar con el empleo añadido de las nuevas tecnologías, que le aporta una nueva dimensión y expansión.
El Grupo de Análisis y Prospectiva de las Telecomunicaciones (Gaptel) estima que el 50% de los teléfonos móviles del Estado está en manos de jóvenes y adolescentes. La mitad de estos aparatos lleva cámaras incorporadas, que permiten grabar vídeos y hacer fotografías; así como con tecnología bluetooth, que, mediante un sistema de radiofrecuencia, les permite intercambiar ficheros (audio e imagen) de forma instantánea e inalámbrica.
Filmar palizas y difundirlas entre el colectivo estudiantil se ha convertido en una "moda" accesible y muy peligrosa. Fue en Gran Bretaña donde algunos jóvenes, hace unos años, dieron esta “nueva utilidad” al móvil. Comenzaron grabando los tortazos que daban a los pasajeros del metro y de los autobuses. Estos golpes se han convertido en palizas (en un caso extremo, asesinaron a un hombre de 37 años cuya muerte, y sobre todo la paliza previa, fue grabada desde un teléfono móvil) y la “moda” ha sobrepasado fronteras. Una actividad que no respeta ni la convivencia ni los derechos de las personas acosadas a la intimidad, la propia imagen y la dignidad personal.
Giza Eskubideen Aldarrikapena
http://www.unhchr.ch/udhr/lang/bsq.htm
Euskadiko GGKEen Koordinakundea
http://www.ongdeuskadi.org/principal_e.asp
Ikastetxeetan berdinen arteko tratu txarrak gertatzen direnean jarduteko gida
http://www.hezkuntza.ejgv.euskadi.net/r43-573/eu/contenidos/informacion/dia6_erasoak_agresiones/eu_erasoak/adjuntos/tratu_txarrak_e.pdf
Guía de actuación en los centros educativos ante el maltrato entre iguales
http://www.hezkuntza.ejgv.euskadi.net/r43-573/es/contenidos/informacion/dia6_erasoak_agresiones/es_erasoak/adjuntos/tratu_txarrak_c.pdf
Ayuda mediante ikasle.net-en bidezko laguntza
http://www.hezkuntza.ejgv.euskadi.net/r43-573/eu/contenidos/informacion/dif11/eu_5613/dif11_e.html
Descripción del bullying – Fuensanta Cerezo
http://www.acosomoral.org/pdf/fuen.pdf
Un caso de bullying, ¿cómo abordarlo? – Marina Parés Soliva
http://www.acosomoral.org/pdf/cive06.pdf
La violencia de los jóvenes y adolescentes – Begoña Pumar
http://www.axular.net/modulos/usuariosFtp/conexion/archi578A1802200594550.pdf