Zinea eta giza eskubideen iv. Topaketak.

TERRORISMO DE ESTADO

La palabra “terrorismo” proveniente de la francesa terrorisme ( “bajo el terror”) se acuñó durante la Revolución francesa y surgió precisamente en referencia a una situación precedente de/a lo que hoy llamamos Terrorismo de Estado. El gobierno revolucionario jacobino dirigido por Robespierre (1793-1794) ejecutaba y encarcelaba opositores sin respetar las garantías del debido proceso y el término empezó a utilizarse como propaganda contra el gobierno.

El terrorismo se refiere, en términos generales, a la dominación por el terror: "la sucesión de actos de violencia ejecutados para infundir el terror" (Real Academia Española). Se diferencian distintos tipos de terrorismo según su sujeto activo: cuando es el Gobierno de un Estado el que utiliza métodos ilegítimos orientados a inducir el miedo en una población civil determinada, se trata de Terrorismo de Estado. Muchos gobiernos han actuado sistemáticamente de tal manera para conseguir la obediencia de la sociedad y alcanzar así sus objetivos estratégicos (sociales, políticos, militares, etc.) justificando sus hechos por una pretendida “razón de estado”.

Por su naturaleza, el Terrorismo de Estado es difícil de identificar, y sus expresiones varían en función de las épocas históricas y zonas geográficas. Posteriores a los regímenes despóticos, en la historia contemporánea las formas más desarrolladas han sido los sistemas empleados en el siglo XX.Ejemplo de ello, la Alemania fascista del III Reich mató a 10 millones de personas: 6 millones de ellos, judíos asesinados en el Holocausto. Asimismo, la práctica de terror desde el poder se extendió el siglo pasado bajo regímenes militares o militarizados en el seno de democracias formales.

Argentina ha sido un país fuertemente golpeado por la Dictadura Militar. En un escenario de movilización social, el 24 de marzo de 1976 la Junta Militar de Comandantes desbancó a Isabel Perón y tomó el poder, nombrando presidente al Teniente General Jorge Rafael Videla. Así se dio comienzo al denominado por el nuevo Gobierno “Proceso de Reorganización Nacional”.

Lejos de hacer frente únicamente a las acciones guerrilleras, la Junta Militar desarrolló un proyecto dirigido y planificado para destruir toda forma de participación popular; puso en marcha un sistema de represión indiscriminado  sobre todas las fuerzas políticas, sociales y sindicales. El Estado sometió a la población al terror total, para intentar así imponer el "orden", acallando cualquier  voz disidente. El nuevo Gobierno, entre otras muchas acciones, suspendió oficialmente la actividad política y sindical, disolvió el Congreso y censuró los medios de comunicación. Sin embargo, y por encima de toda la crueldad y la represión, un colectivo quedaría grabado en la memoria y pasaría a la historia de Argentina y del mundo entero: las personas desaparecidas.

La “desaparición forzada” fue el método más siniestro y cruento de la Guerra Sucia en Argentina. Toda persona considerada por el Régimen militar como  “subversiva” era secuestrada y se convertía en un mero número. Eran detenidas y llevadas a los más de 340 centros de detención clandestinos, donde las sometían a continuos interrogatorios, las torturaban sistemáticamente y, en muchos casos, fueron fusiladas o arrojadas al río de La Plata.

Con la restauración de la democracia en 1983 surgió la CONADEP: Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas. Su informe definitivo, denominado “Nunca más” afirma que, en contra de los argumentos  sostenidos por los gobernantes ejecutores de tal siniestro plan, no sólo se persiguió a miembros de organizaciones que practicaban actos violentos. Se cuentan por millares las víctimas que jamás tuvieron vinculación alguna con tales actividades. Se constataron 9.000 desaparecidos, pero los organismos de Derechos Humanos hablan de más de 30.000, ya que la misma CONADEP comprobó que infinidad de casos de desaparición no fueron denunciados. La Convención Interamericana sobre Desaparición Forzada de Personas, firmada en 1994, considera la desaparición como delito de lesa humanidad imprescriptible.

Al secuestro de adultos hubo que añadir un plan de apropiación de niños y niñas. Los militares consideraban que los hijos de los desaparecidos debían perder su identidad para entregarlos a familias de militares, que pasaron a ser sus "nuevos progenitores"

Aunque el destino de miles de las personas desaparecidas sigue siendo un enigma, tras la derogación de las Leyes de Punto y Final y Obediencia Debida, que otorgaban total impunidad a los y las responsables, la Justicia argentina ha comenzado a reabrir casos e investigar estos crímenes. Los derechos a la vida, a la integridad personal, a no sufrir condiciones inhumanas de detención, fueron violados de una manera sistemática por la represión.

El pañuelo blanco a la cabeza de las Madres de Plaza de Mayo se ha convertido en todo el mundo en símbolo de la lucha por los Derechos Humanos.

Giza Eskubideen Aldarrikapena
http://www.unhchr.ch/udhr/lang/bsq.htm

Euskadiko GGKEen Koordinakundea
http://www.ongdeuskadi.org/principal_e.asp

Terrorismo de Estado en Argentina:

http://www.me.gov.ar/efeme/24demarzo/dictadura.html#cabeza

http://www.desaparecidos.org/arg/conadep/